viernes, 11 de julio de 2008

Aerogel

Samuel S. Kistler, en 1931, hizo una apuesta con su colega Charles Learned, sobre si era posible o no reemplazar el líquido de un tarro de mermelada por un gas sin que el volumen del mismo disminuyera. Como ocurre a veces, el resultado de un experimento que solo tenia como fin el desafío entre dos científicos dio como resultado una sustancia maravillosa: el aerogel.

El aerogel es una sustancia compuesto por dos fases, lo que generalmente se denomina coloide. Pero mientras que en un coloide “normal” se tiene una fase liquida y otra sólida (pequeñas partículas en suspensión dentro del liquido), en el aerogel el componente líquido se ha reemplazado por un gas. Como resultado, esta sustancia tiene propiedades que la hacen única.

Su estado es sólido, y su densidad es bajísima, pesando solo unos 3 miligramos por centímetro cúbico. Por supuesto, esto se debe a su gran porosidad, lo que le brinda características notables cuando se lo emplea como aislante térmico o acústico. Posee un índice de refracción de 1, muy bajo para un sólido.

Pero lo que más destaca del aerogel es su poco peso. Al fin y al cabo, está compuesto por hasta un 99,8% de aire, lo que le proporciona una densidad mil veces menor a la del cristal, y es solo unas tres veces más denso que el aire. En algunos ámbitos se lo denomina “humo helado” o “humo sólido”, por su aspecto semitransparente. Al tacto, tiene una consistencia similar a la espuma plástica. A pesar de su fantasmagórico aspecto, tiene una resistencia mecánica muy elevada: puede soportar más de 1000 veces su propio peso.





Actualmente se pueden fabricar distintos tipos de aerogeles, utilizando como base el sílice, la alúmina, el óxido de cromo, el estaño o el carbono. Su uso industrial más difundido es el empleo como aislante térmico en las ventanas de los edificios para evitar la pérdida de calor (o frío).

Pero los ingenieros están comenzando a realizar experimentos mucho más interesantes con este material. Su poco peso y la capacidad de funcionar como un aislante térmico lo hacen adecuado para la construcción de estructuras aéreas, lo que permitiría a estas flotar indefinidamente en el aire. Por ejemplo, una cúpula geodésica construida con aerogel sería tan ligera, que la diferencia de temperatura entre el aire del interior con el exterior bastaría para hacerla flotar. Esto reduciría el peso total de la estructura (y su costo), al no necesitar vigas de soporte.

El aerogel traslúcido no permite la fuga de calor pero sí la entrada de radiación solar, tal como lo hace un cristal, lo que se permite la flotación indefinida mientras le dé el Sol. La altura de la cúpula puede variarse simplemente incrementando el diferencial de temperatura interior/exterior.

Si algún día construyésemos dirigibles o globos con este material, podríamos elevarlos miles de metros y gracias a las diferencias de temperaturas (unos 80ºC a 8.000 metros) flotarían indefinidamente. Quien sabe, quizás las alfombras voladoras del futuro estén fabricadas con algún tipo de aerogel.

WWW.NEOTEO.COM

El link: http://www.neoteo.com

WEAV:
Utilizando su experiencia en sus estudios sobre el plasma, Roy, que se desempeña como profesor asociado de ingeniería mecánica y aeroespacial de la Universidad de Florida, desarrolló una nave que no contiene partes móviles tales como motores o hélices. En su lugar, una serie de electrodos posicionados sobre la superficie de la nave ionizan el aire, generando plasma.

El plasma, un estado de la materia diferente a los tres “tradicionales”, se caracteriza por la abundancia de portadores de carga eléctrica libres, ya que los átomos se encuentran al menos parcialmente ionizados. El plasma es conductivo, y reacciona fuertemente a los campos eléctricos y magnéticos. Subrata Roy envía corrientes eléctricas a través del plasma para elevar la nave.

El vehiculo ha recibido el nombre de WEAV, por "Wingless Electromagnetic Air Vehicle" (vehiculo aéreo electromagnético sin alas), y por ahora es solo un proyecto. Roy dice que “si funciona, tendremos una nave, un platillo volante y un helicóptero en un solo aparato." El profesor ya imagina su nave volando por la atmósfera de la Tierra en un futuro cercano. Más adelante, podría ser el tipo de nave elegida para volar en otros mundos, como la luna Titán, de Saturno.

El Seabreacher es un aparato diseñado para ofrecer una gran agilidad en el agua y permitir al usuario nadar en la superficie, sumergirse e incluso saltar y girar en el agua como un delfín. En movimiento, de hecho, el aparato realmente recuerda a los animales que lo inspir

aron. Sin embargo no nos debemos dejar engañar por la palabra submarino, ya no se trata de un aparato pensado para que podamos explorar las profundidades. El Seabreacher está pensado puramente par

a la acrobacia y sólo puede sumergirse lo suficiente como para dar impulso a sus impresionantes saltos.

http://www.innespace.com/current%20projects.html


Este aparato, a pesar de su aspecto muy similar a uno, no es un helicóptero. Se trata de un girocóptero: un dispositivo que vuela como los aviones pero su ala es un rotor que gira por la acción del viento. De esta manera, necesita muy poca energía para funcionar, ya que la hélice se mueve solo una vez que el aparato ha alcanzado una velocidad suficiente para despegar y una vez en el aire funciona como un ala que da estabilidad al aeroplano.

Magni Gyro tiene espacio para dos pasajeros y sitio para que los pasajeros lleven sus valijas. Es bastante fácil de volar, pero la compañía que los vende requiere que se tome un curso antes de adquirir uno, lo cual es bastante sensato. Si bien este aparato no parece tan sólido como un helicóptero normal, sin duda es más seguro que algunos de los que hemos visto. De hecho, el dispositivo puede alcanzar casi 4.000 metros de altura y una velocidad máxima de 185 kilómetros por hora. El precio del girocóptero es de unos €62.340. A continuación les dejamos un vídeo del dispositivo en acción.



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